martes, 8 de marzo de 2016

Preforma deforme

Amontonadas, una al lado de la otra, una sobre otra, siendo un montón todas juntas, siendo un todo y siendo nada.
A la espera de un destino que se ya se avecina y las encontrará separadas, porque el principio y el final siempre te van a encontrar sólo, aunque vivas rodeado de todo y aveces rodeado por la nada.
Y así llegando al final de esta etapa ingresan una a una a enfrentar su realidad, las recibe el calor de las llamas, ese que te acoge y moldea, y te prepara para el mañana.

179.627 botellas, ese el número de botellas que hizo la sopladora en un turno de 12 horas, un número dentro del promedio de producción.
Pero¿ y si en vez de preformas fueran almas?
Ó ¿si fueran sueños que me quedan por vivir? Ó caminos que me quedan por recorrer?
Cada hora que pase de aquí en más, cada turno de 12 que me toque hacer, cada día que me toque vivir al lado de esta máquina, se multiplicarían de a millones las preformas que voy a hacer botellas, ó los sueños que van a quedar en nada.